La gente apuesta por algo, sin medir las consecuencias.
Siguen un instinto, una corazonada o una forma de ser durante mucho tiempo, y esto lo emplean sobre los demás.
Y ese objetivo, que alcanzan, solo les dura una temporada, hasta que el objetivo decide no seguir, pararse y pensar.
El destino es el único que sabe lo que nos pasa, y el decide lo que es bueno y malo, tú, solo tienes que dejarte llevar por él.
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